| Sumario: | La urgencia del cuidado del planeta y las visiones científicas del mundo han puesto de relieve al cosmos como una alteridad auténtica que no se deja reducir a la mediación del ser humano o al hombre como “microcosmos”. A partir de una interpretación cristológica basada en la definición de Calcedonia, se ha popularizado una lectura de la vinculación del cosmos con Cristo por medio de la naturaleza humana, el microcosmos. Por su parte, una tradición teológica, representada por Teilhard de Chardin y Raimon Panikkar, ha dado pasos fundamentales para superar tal esquema interpretativo. Se ha reconocido que, al asociar el cosmos creado solamente a la mediación humana, se corre el riesgo de convertir el cosmos en un instrumento de uso y dominación. Entonces, se hace urgente reconocer la autonomía y alteridad del cosmos y unirlo con lo divino y con lo humano en Cristo, procediendo en fidelidad al espíritu de Calcedonia.
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