Dioniso y la religión griega: entre Vernant y Detienne

El presente artículo aborda una de las problemáticas más inquietantes en el mundo de la religión griega, esta es la cuestión del culto a Dioniso, figura de la religión griega interpretada desde diversos puntos de vista, sus interpretaciones parecen vacilar y cambiar de acuerdo al contexto histórico-...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor principal: Jaramillo Vega, Lohengrin
Formato: Artículo (Article)
Idioma:Español (Spanish)
Publicado: Universidad Católica Luis Amigó 2019
Materias:
Acceso en línea:https://revistas.ucatolicaluisamigo.edu.co/index.php/JSR/article/view/3016
Descripción
Sumario:El presente artículo aborda una de las problemáticas más inquietantes en el mundo de la religión griega, esta es la cuestión del culto a Dioniso, figura de la religión griega interpretada desde diversos puntos de vista, sus interpretaciones parecen vacilar y cambiar de acuerdo al contexto histórico-cultural desde donde se le intenta reconocer. Los matices y enfoques que se le dan a este dios de la antigüedad griega toman diversos rostros, tan dignos de ese esquivo dios-máscara de la alteridad y el arrebato. Este texto explora dos focos interpretativos pertenecientes a la escuela francesa. Comienza exponiendo los lineamientos que hace J.P Vernant entorno al carácter de la religión griega para así lograr entender qué papel juega el culto del dionisismo dentro del contexto de la antigua Atenas del siglo V a.c. A su vez Vernant quiere explicar qué tipo de alteridad asume Dioniso entre las demás divinidades limiti-formes portadoras de la máscara en los cultos antiguos. Luego contrastando los estudios de Vernant, Marcel Detienne por su parte elabora su línea interpretativa, y aun conservando algunos rasgos similares en la interpretación de Dioniso elaborada por Vernant, rastrea los pasos del dios por las sendas de la Hélade antigua estableciendo un paralelo de sus mitos con la instauración o fundación paulatina de su culto dentro de las diferentes regiones de la Antigua Grecia. Así logra colorear un dios liberador y al tiempo dueño de la negra manía, como una especie de fuerza salvaje que llega a civilizarse en los simposios atenienses, que tanto como civilización también provoca epidemia y locura.